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Que esta sucediendo y quien eres tu?...

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Que esta sucediendo y quien eres tu?...

Mensaje por Willow Vanderwood el Mar Jun 25, 2013 10:02 am

Me había levantado temprano aquella mañana de sábado. Afortunadamente no tenía nada para estudiar, ya que había finalizado con los exámenes durante la semana, por lo que me pareció una espléndida idea salir a caminar un rato, escuchar algo de música. No demoré demasiado en salir, ya que no tomé más que el móvil, con los cascos, y las llaves. Sería una caminata ligera, como para tomar un poco el aire, por lo que ni siquiera había tomado mis cigarrillos.

Al parecer la gente prefería otro tipo de actividad un sábado por la mañana, ya que el parque se veía desierto en verdad, a excepción de alguna que otra persona que pasaba paseando al perro cada unos cuantos metros. Me encontraba de buen humor. El aire era cálido, aunque un poco húmedo. Me calcé los auriculares y encendí el reproductor de música. "You and me" sonó a todo volumen mientras le daba la vuelta a la plaza. Un pequeño nudo se formó en mi grganta al recordar que esa era una de las primeras canciones que me había dedicado Thomas pero respiré profundamente y, una vez más, intenté con todas mis fuerzas eliminar ese recuerdo de mi mente. Todo se veía de lo más tranquilo, o al menos eso me parecía a mí, ya que no veía a nadie a mi al rededor y la música en mis oídos no me permitía percibir otros sonidos. Ni siquiera los pasos cada vez más acelerados de aquellos hombres que se encontraban detrás de mí...

Nunca en mi vida me había sentido más confundida, ni había tenido tantas ganas de gritar, aunque...a decir verdad no podía estar segura de ello. Todo en mi cabeza giraba y por mucho que intentara armar el rompecabezas de mi vida mentalmente, todo volvía a mezclarse. Thomas. Mi bebé. Era todo lo que me sentía segura y capás de recordar. Algo no estaba bien, lo sabía. Yo estaba en algún lugar donde no debería estar, rodeada de gente nerviosa y preocupada por algo o por alguien, podía percibirlo, pero ¿Por qué, por quién?
Podía recordar con claridad la cena que había preparado para mi novio el día anterior, luego de haber pasado la tarde en diferentes tiendas mirando y comprando todo lo que pudiera hacernos falta para cuando nuestro hijo naciera. Nos habíamos divertido mucho aquella noche y, como siempre, habíamos hecho el amor de la manera más hermosa y apasionada que pudiera hacerse. Nadie me había cuidado más en toda mi vida. Ambos teníamos clase temprano al día siguiente pero poco nos había importado y nos desvelamos de todas formas. Podía recordar sus caricias, su piel, su perfume, su calidez, su ternura para conmigo y nuestro futuro bebé... podía recordar todo lo que necesitaba recordar de él. Todo podía estar patas para arriba en mi mundo pero yo SABÍA que en cuanto abriera los ojos, él estaría ahí para arreglarlo todo, para que todo vuelva a su lugar, para salvarme una vez más, como lo había hecho desde el primer día en que nuestras miradas se encontraron.
El alboroto seguía a mi al rededor y aun intentaba comprender porqué aquellas personas se encontraban tan alteradas. Poco a poco fui aunando conceptos y relacionando lo que decía cada uno, no sin dificultad; Tenía una jaqueca terrible. Había una persona... una chica que estaba herida de gravedad y corría peligro. Estaban tratando de reanimarla sin éxito. Era una carrera de tiempo para esas personas, ¡tenían que ayudarla! Se me partía el corazón de pensar en esa chica, en lo que estaría sufriendo, al igual que su familia, seguramente. Sentí la necesidad urgente de ayudarlos a salvarla y, fue justo en ese momento que me di cuenta de que llevaba demasiado tiempo intentando moverme de allí pero por alguna razón, no lo conseguía. La desesperación comenzó a hacerse conmigo mientras la jaqueca empeoraba a medida que más me esforzaba, hasta que de un momento a otro, sin saber cómo o porqué, todo cesó. Y luego silencio...

"No puedo moverme, de acuerdo", pensé, "entonces gritaré, y alguien de todos los presentes TENDRÁ que venir por mí". Poco a poco iba tomando conciencia nuevamente de mis extremidades, de la sensación de tener los músculos abarrotados, de los sonidos a mi al rededor. Ya no se escuchaban gritos, no había gente nerviosa, no había nadie en peligro. Entonces lo entendí... aquella chica herida... la jaqueca...
Un apenas audible ronroneo salió de mis labios, seguido de una tos seca que rasgó mi garganta. Ni siquiera podía asegurar si fue un intento de hablar o un quejido, lo único de lo que era consciente era de que no me había sentido más débil en toda mi vida. Necesitaba incorporarme, necesitaba hablar con alguien, necesitaba saber... Entonces abrí los ojos y ahí estaba él, sentado a mi lado. Por supuesto que si, siempre lo estaba. Sonreí con esfuerzo, aunque él no me veía. Por alguna razón me ponía demasiado feliz verlo, como si lo hubiera estado esperando por mucho tiempo, lo que era extraño porque habíamos pasado juntos la noche anterior. Se lo veía cansado, agotado. No podía ver su rostro ya que tenía una de sus manos cubriendolo y la otra sobre mi mano derecha, pero podía darme cuenta de la angustia que llevaba con él. ¿Qué rayos estaba sucediendo? ¿Por qué me encontraba en la cama de un hospital?
Sentía el rostro hinchado y las piernas entumecidas. De hecho me costaba trabajo moverlas, al igual que los brazos... aunque no estaba segura de haberlo intentado en realidad. Todo era demasiado confuso. Y entonces, repentinamente vino aquel aterrador pensamiento a mi cabeza. Mi hijo... el bebé que llevaba cuatro meses creciendo en mi vientre podría haber corrido algún tipo de peligro si es que yo me encontraba herida, como parecía estarlo. Algo estaba mal... algo estaba sucediendo en aquel lugar. Algo muy malo. 
Hice un intento de hablar pero la voz se trabó en mi garganta. Tenía la boca completamente seca y noté que tenía sed. Pasé la lengua despacio sobre mis labios inflamados y el gusto a sangre me embargó. Puse entonces todas las energías que me quedaban en mover mis dedos y tomar su mano, muy despacio. Y luego hablé, con la voz quebrada por la angustia y el miedo que me embargaba.
-Nuestro bebé... dime que nada malo pasó con él, amor...-




Tú de mi no te salvas...:

-Ese complemento...-:

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Re: Que esta sucediendo y quien eres tu?...

Mensaje por Thomas el Mar Jul 02, 2013 6:09 pm

Ese día había despertado raro, distinto, con una sensación en mi pecho, con una corazonada de que algo pasaría. Debía quitar esos pensamientos de mi cabeza, hoy tendría una cena con mi novia. Debía ir bien, alegre, fresco. Gracias a ella había podido salir adelante, poder "superar" a Olivia, luego de enterarme de que ella ya no estaba más embarazada y que según sus palabras ella ya no me amaba, además de saber que ella tenía novio y que se les veía sumamente emocionados con los planes de matrimonio. Como me partía el corazón pensar en eso. Unas ganas de llorar incontrolables. Era un tema que se escapaba de mis manos. Por eso debía agradecerle a mi novia, por ayudarme a sacarme esta pena que llevaba dentro. Iríamos a cenar a un restaurante italiano, es su comida favorita. Pero todo esto sería a la noche, porque hoy era de esos días donde pasabas todo el día con clases, trabajos, práctica. En fin ocupado todo el día. Y sí, mi día sábado era una mierda.



Agarre las llaves de mi auto y me fui a la universidad. Puse mi iPod y comenzó a sonar la música. Noche eterna. Mi estomago se apretó de nuevo y esa sensación extraña me volvió a invadir. Algo me avisaba que las cosas no estaban bien. No era como antes, que cuando la escuchaba, mi garganta era el lugar perfecto para los nudos, con recuerdos de nosotros saliendo a pasear, jugando en nuestra cama, haciendo planes a futuro. Haciendo el amor cada vez que quisiéramos porque nadie nos separaba, porque ambos éramos uno solo. Porque íbamos a tener un bebé e íbamos a ser una familia completamente feliz. Pero este sentimiento que ahora me embargaba al pensar en ella era distinto. Me molestaba sentirme así, de seguro era solo porque sabía que esos momentos no se volverían a repetir, porque muy dentro mío sabía que nuestros caminos ya se habían separado, porque ella decidió abortar a NUESTRO bebé y le odiaba por eso, me sacaba de quicio pensar en que ella había sido la culpable de que mi bebé no pudiese estar ahora en mis brazos, que ella me quitara la posibilidad de poder ser padre, porque ella se casaría con alguien que al parecer le hacía mejor que yo y yo estaba con mi novia que me ayudaba a salir adelante y me aceptaba con mi pasado y todo. Llegué a la universidad con tiempo de sobra. Aparqué el auto cerca de la entrada y me fui a mi aula escuchando “Just a Kiss”. Suspiré, apreté mi mandíbula y seguí caminando. Llegué a mi destino. No tardó mucho en que mis compañeros y profesor llegaran. Hoy me tocaba una clase teórica. No me gustaba mucho porque me aburría, prefería estar en las canchas haciendo deportes, ejercitándome y eso. Las cosas dinámicas, además era de conocimiento público que yo era demasiado hiperactivo y que necesitaba estar moviéndome constantemente. Comenzó la clase, tomé cuanto apunte pude, pero siempre fui un fracaso a la hora de escribir rápido, me salía la letra tan fea que ni yo me entendía luego y debía conseguirme la materia con otros compañeros. Triste historia.



Llevada la clase unos 45 minutos una punzada en mi panza me hizo retorcer de dolor. Christian que estaba a mi lado se preocupó porque notó que algo me sucedía, me preguntó que me pasaba pero no pude contestarle. Momento después suena mi celular. Y ahí estaba, la explicación de mi tan extraña mañana. Contesté como pude por el dolor, escondido del profesor – ¿Bueno?... – Pregunté bajo cuando la voz de una mujer me habla *Buenos días, ¿Es usted, Thomas Black?* Me quedé extrañado ante aquello – Si, soy yo ¿Quién habla? – Pregunté algo confuso y a la vez asustado *Usted habla con Sussan Dupree, enfermera del Hospital Público… Debo informarle algo…* Sentí como mis latidos cesaron por unos segundos. Trago saliva – ¿Qué ha pasado? ¡¡Dígame que pasa!! – Insistí nuevamente perdiendo el control de mis nervios *Señor Black… debemos informarle que la señorita Olivia Sommerhalder está internada en nuestr…* Me bastó eso, ni siquiera dejé que terminara su frase, no pregunté que le sucedió, no pregunté por qué me habían llamado a mí en vez de a su novio, no pregunté piso, habitación, doctor que le atendía, nada, solo atiné a patear mi mesa coger mi bolso, ponerme de pie e intentar salir de ahí. Odiaba como aun, Sommerhalder, me podía, iba en contra de mi voluntad, porque lo ultimo que quería ahora era volver a verle, cada vez que imaginaba aquel momento, sentía que explotaría y le gritaría cuanta cosa se me pasara por la mente. De seguro no era nada grave, pero claro, como a mi me avisaron de su trastiempo... debía ir yo, ¿no? Bufé y en el momento en que el profesor me quiso regañar por haber interrumpido su clase yo solo le miré con seriedad abrí la puerta de la sala de clases y salí de ahí refunfuñando. Mi calma era solo un espejismo que me había puesto para auto-convencerme de que todo estaba bien, el nerviosismo ya era uno conmigo y mi pulso, mi mano temblorosa era la viva prueba de mi actual estado. Me costó más de lo normal poder insertar las llaves a la cerradura de mi auto. Cuando logré entrar a mi coche, lo encendí y salí disparado al hospital, saltándome luces rojas, casi chocando dos o tres veces, pero nada me interesaba, yo debía llegar a ver a mi mujer. Porque a pesar de todo, eso seguía siendo para mí. Mi mujer. Aunque quisiera renegar de eso y hacerme creer que ella debía estar bien solo con unos raspones en las rodillas y codos, mi corazón estaba acelerado y preocupado por ella. Me aparqué lo más cerca de la entrada del hospital y entré a paso apurado. Pregunto en un mesón, sin paciencia donde se encontraba Olivia. La enfermera que fue la misma que me llamó, buscó con toda la paciencia del mundo la habitación donde Olivia estaba siendo observada. – ¡¡JODER, ¿ACASO ES MUY DIFÍCIL TECLEAR UN NOMBRE Y VER EN QUÉ HABITACIÓN ESTÁ? QUE SE APURE!! – Dije en voz alta agarrándome el cabello enfadado, con impotencia, con pena, con rabia, con ira con preocupación, con nerviosismo, con las emociones a flor de piel. La enfermera me notó demasiado alterado. Traga saliva y me dice que está en la habitación 304. Caminé nuevamente hasta la habitación. En mi menté me imaginé entrando y percatándome de que estuviera bien, saber que no le pasaría nada, sacarle en cara lo que tuve que hacer porque a su novio se le había dado por apagar el móvil justo hoy. Haberme tenido que aguantar el camino hasta acá y peor... haberle tenido que ver, pero al pillarme en la puerta, me quedo helado. Llena de tubos, heridas, vendas… No… no podía ser ella. Debía ser una broma. Debía ser un error, ella no era mi Olivia. Me muerdo el labio evitando que las lagrimas cayeran por mis mejillas pero no las pude contener. Me puse a llorar en el umbral de la puerta. Intenté calmarme. Luego de muchos intentos, lo logro. Entro a la habitación y le quedo mirando. Frunzo mis labios y suelto un sollozo. Le beso la frente con cuidado y me siento en la silla que se encontraba al lado de la camilla. Tomo su mano y lloro en silencio. Ni siquiera pasó por mi cabeza que quizás podía llegar su novio o algo. Me daba igual. – Por favor mi amor… despierta… despierta, Olivia… no me dejes solo… - Dije bajito y beso su mano. Apoyo mi otro brazo en el borde de la camilla y escondo mi rostro ahí. Me había desgastado tanto llorando que me quedo dormido.




No sé cuanto rato pasó hasta que siento el apretón de mano de Olivia, uno muy leve, pero eso me bastó para yo despertar. Le quedo mirando y una sensación de paz me invade. Me muerdo el labio y suspiro. Acaricio el dorso de su mano – Por fin despiertas... - Dije bajito – El doctor dijo que no debes esforzarte mucho así que calladita te ves mejor... – Sonreí de costado con amargura pero poco me duró aquella pequeña conversación. Un doctor entra a la sala y se pone a los pies de la cama de Olivia. Mi cara se deformó al oír la pregunta de la chica ¿Nuestro bebé? ¿Amor?. No quise responderle nada, la angustia me estaba comiendo, ¿Cómo se le ocurría decir aquello? ¿Acaso era una forma de hacerme sufrir? Joder que le había venido a ver, a cuidarle ¿y me paga así? Era como si ella hubiese perdid... No.. no podía ser, Olivia no podía haber perdido la memoria. Solo giré mi cabeza hacia atrás para mirar al doctor algo confundido. Aprieto mi mandíbula, y el doctor me hace una seña para que me acerque a él y conversar en privado. Miro a Oli y resoplo – Vuelvo enseguida… - Dije con tono calmado para que ella no se alterara. Miro al doctor - ¿Qué le sucede a Olivia, doctor? – Pregunté directo *Los golpes que ha recibido y la potencia con la que lo hicieron han hecho que su cerebro haya borrado una parte de su memoria, lo que quiere decir que el ultimo recuerdo que ella tiene… es el que te acaba de comentar, o sea, recuerda desde su embarazo… hacia atrás…* Aprieto mi puño por impotencia y a la vez aprieto mi mandíbula. Me humedezco los labios. Joder… ahora debía explicarle que ya no había un bebé porque ella había acabado con él, que ya no había un nosotros y que… tanto ella como yo… teníamos novios. Miro a Olivia y suspiro – ¿Recuperará la memoria? – Pregunté sin dejar de mirar a Oli y tomo una bocanada de aire desordenándome el cabello, bastante molesto *No tengo certeza de eso, señor Black… la mantendremos en observación durante unos días más para ver su evolución…Por ahora lo mejor para ella es quedarse con alguien que recuerde... en este caso usted...* Trago saliva y asiento – Ok doctor… Gracias...- Comenté antes de que se fuera. Me voy nuevamente con Oli y cojo su mano como hace tiempo no lo hacía – Amo… uhm… Olivia… tenemos que conversar, ¿Si? – Dije sintiendo como se me iba formando nuevamente el nudo en la garganta al saber lo que se vendría. Se me venía encima el momento más difícil de mi vida, sin duda. Debía demostrar ahora mismo de que estaba hecho, demostrar que ya había superado a Olivia y no me quedaba más que resentimiento, pero jodidmente, tenerle así, tan indefensa no era bueno para mi plan de hacerle sentir malo por el crimen que había hecho con nuestro bebé.


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Re: Que esta sucediendo y quien eres tu?...

Mensaje por Olivia el Lun Jul 08, 2013 1:19 am

Sus ojos estaban llorosos... ¿Qué estaba sucediendo? No había una sola parte del cuerpo que no me doliera. Me costaba hablar, me costaba moverme, me costaba respirar. Tenía frío y los tubos me molestaban. Tomé entonces su mano con toda la fuerza de la que fui capas y un médico entró, justo en el momento en que yo le pedía respuestas. Su cara se transformó, pude notarlo. Era más que la preocupación por mi estado de salud, se lo veía nervioso, angustiado e inquieto. El médico le hizo un gesto para que se acercara y yo sentí ganas de retenerlo, de disfrutar de su presencia; por alguna razón, simplemente no quería dejarlo ir, así fuera a unos pocos metros. Quería que se quedara conmigo a pesar de la rabia que reflejaron sus ojos ante mis palabras.
No podía escuchar lo que hablaban, pero podía notar la desesperación en el rostro de Thomas. Me dirigió algunas miradas más antes de volver a acercarse. Estaba pálido pero por un segundo, en el momento en que tomó mi mano pude sentir que el Thomas que yo conocía seguía allí. "Olivia", en cuanto me llamó así supe que también debía preocuparme. ¿Por qué me llamaría así? Nunca lo hacía, nunca era tan distante conmigo. El médico salió de la habitación en cuanto terminaron de hablar. ¿Acaso nadie iba a explicarme nada? Quise pararme, pero al moverme sobre las sábanas un mareo horrible se apoderó de mi y, comprendí que no podría llegar muy lejos mientras la cabeza me diera vueltas de esa manera.
-Quiero salir de aquí, quiero que me digas que nuestro hijo esta bien, mi amor, por favor, dime que todo estará bien...-
Las lágrimas comenzaron a desbordarse de mis ojos en cuanto caí rendida sobre la cama, tras el esfuerzo de querer levantarme. ¿De qué teníamos que conversar? Entonces llevé una mano a mi vientre y mis ojos se abrieron del terror al notarlo plano... Llevaba cuatro meses de embarazo, ¿cómo podía ser...? No necesite decir nada al respecto. Bastó una mirada para comprender que todo estaba mal, que mi bebé no estaba allí, dentro mío, como lo había estado. ¿Por eso él se comportaba así conmigo? Un millón de preguntas se formulaban en mi interior mientras el corazón se me partía en pedazos. Quería decirle, explicarle que yo no había hecho nada malo, que yo no era la responsable de que eso pasara. Yo amaba a mi bebé, tanto como lo amaba a él, incluso más que a mi propia vida. ¿Por qué se comportaba así? Su mirada era helada y me calaba la sangre. Estaba demasiado confundida y agotada como para poder entender algo en aquel momento, por lo que solo fui capas de dejar brotar las lágrimas por mi rostro como una niña completamente desprotegida... así me sentía.
-... Dime que pasó...-
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Re: Que esta sucediendo y quien eres tu?...

Mensaje por Thomas el Mar Jul 09, 2013 4:06 pm

Esta situación me la estaba ganando. Tenía sentimientos demasiado encontrados, que colisionaban entre ellos y me nublaban los pensamientos sin dejarme pensar con claridad. Por un lado estaba el Thomas que odiaba a Olivia, el que le odiaba por haber terminado con la vida de su hijo. El que odiaba a la chica Sommerhalder por haberle suplantado con tanta facilidad, tanto que tenía planeado casarse con su nueva conquista. La odiaba porque la seguía amando, la odiaba porque ella ya no me amaba, la odiaba porque era mi manera de seguir demostrándole amor. La odiaba porque a pesar de todo sabía que si ella me dijera "por favor perdóname e intentémoslo una vez más..." yo no lo dudaría y me quedaría a su lado por mucho que me doliera recordar su acto, pero mi amor era más grande que el rencor y era un secreto a voces que ella era mi perdición, el amor de mi vida, mi alma gemela, mi complemento, que ella era mi cuchi, y NADIE incluyendo a mi novia, podría llegarle siquiera a los talones.
Y por el otro lado estaba ese Thomas que no temía amarle, que quería protegerla, que odiaba verle así y que se maldecía el momento en que le dejó sola, porque de no haberse ido, él y ella estarían felices y esperando la llegada de la pequeña retoña, el que sería capaz de dar su vida por SU mujer. Por lo mismo me emputecía no haber estado para ella para defenderle de esos hijos de puta que le habían hecho esto. Verle así, llena de heridas, de cortes, parches, vendas, tubos, hacía que las fuerzas que me quedaban fueran en disminución. Que sus ganas de luchar se vieran flaquear al darse cuenta de que no volvería de verdad a estar con ella, sobretodo porque ahora debía decirle la verdad. Debía decirle que nuestros caminos iban por rumbos diferentes, que se había separado en direcciones opuestas. Que nuestro amor, que el fuego que tuvimos entre ambos, nosotros mismos fuimos encargándonos de apagarlo de tanto llanto que no supimos contener. Nuestras lagrimas y nuestro dolor, el dolor de las quemaduras de ese fuego y las consiguientes cicatrices era lo unico que nos estaba quedando de nuestra revolucionaria relación. 


No quería mirarle, no quería mirar sus lagrimas, porque quería mantenerme firme en mi postura de no ceder ante ella, que le estaba haciendo el favor de cuidarle mientras llegara su prometido. Que lo había hecho por compasión casi, quería mentirme en mi cara. Quería auto-engañarme, sino terminaría perdiendo la poca cordura que me quedaba. No quería escucharle más decirme "Mi amor" porque era una puñalada en mi corazón, porque me hacía sangrar, me hacía sufrir, me dolía, me ardía, un dolor tan intenso que preferías estar muerto y así no sentir nada antes de tener que soportar todo este calvario. Aprieto mi mandíbula al sentir como apretaba mi mano, aquella mano que antes usaba para acariciarme la cara, mi cuerpo, y la cual solía llevar entrelazada a la mía. Miro a sus ojos ya estando a su lado nuevamente, luego de charlar con el doctor. Sus ojos me demostraban miedo, angustia, confusión. Mi mentón comienza a temblar por los nervios, la pena, la impotencia. Mis ojos miraron nuestras manos y sentí rabia, rabia por no poder darle las respuestas que ella quería oír, rabia por amarle tanto y rabia por sentir rabia contra ella. Le veo intentar incorporarse y le sostengo rápidamente, abrazándole. Su rostro quedó apoyando en mi pecho. Me quedé así un momento, sin que me viera simplemente solté un par de lagrimas, las cuales inmediatamente sequé. Volvía a recostarla en la camilla y me acerco a ella - No seas testaruda... no puedes moverte muy brusco... descansa, este es el mejor lugar en el que puedes estar, Olivia.. - Dije con amargura, porque me dolía verle así, tan frágil. Seguí escuchándole y se me rompió el poco corazón que me quedaba al oírle, realmente no se acordaba de nada? Claro que no, sabía que ella no me mentiría ni en el peor de los casos, siempre habíamos sido honestos entre nosotros. Aun, Olivia, creía que estabamos juntos. Agacho la mirada y me paso mi dedo indice y mi dedo pulgar por mis ojos evitando que las lágrimas salieran. Le escucho llorar y me sentí por primera vez completamente indefenso, expuesto a recibir cualquier tipo de golpe y caer al instante muerto. esto era demasiado para mi. Su rostro al notar que su panza ya no estaba me devastó. Miro su panza y luego las lagrimas brotaron de mis ojos. Me imaginé su panza grande, redonda y perfecta, mis manos en ella sintiendo las pataditas de mi hija, armando y habitación, pintándola, decorándola, comprándole mil y una cosas. Agacho la cabeza e intento componerme. 

Tomo aire y levanto mi rostro. Veo sus lagrimas y casi por acto reflejo le seco con cautela sus mejillas. Le miro a los ojos con todo el dolor que podía expresar en mi mirada, vivo reflejo de mi corazón y alma. Ahora soy yo quien toma la mano de Olivia. Intento comenzar a hablar peor solo balbuceo, no sabía por donde comenzar a hablar - Creo... uhm... creo que te has dado cuenta ya de lo más importante... - Dije frunciendo mis labios con fuerza evitando que la voz se me rompiera por completo - Nuest...- Tomo aire - Nuestro bebé ya no está... tu... tu me contaste que... que lo.. - Sollocé un poco pero intento mantenerme estable - Me dijiste que abort.. - No soy capaz de decirlo - No me hagas decirlo, Olivia... - Dije entre lagrimas agarrándome la cabeza. - Lo hiciste porque no querías nada mío, yo me fui de Cambridge, me fui para protegerlas, pero el tiro me salió por la culata... p- porque cuando volví... ya mi bebé no estaba... - Hablaba con la mirada perdida, las lágrimas en mis mejillas, con el alma muerta - Tu me odiabas... y t-... tenías novio... - Le miro por un segundo a los ojos y luego corro la vista juntando rencor - Tenias un prometido... ergo... TIENES un prometido... y yo tengo novia... - Le mira a los ojos con todo el odio y todo el amor que puede sentir por ella - Me quitaste lo unico que me podría haber quedado de ti... te odio tanto, Olivia... te detesto con todas mis fuerzas... pero jodidamente te amo con toda mi alma, y te amo con cada célula de mi cuerpo... Si estoy acá, Olivia.. es porque me llamaron a mi en vez de a tu novio... pero... - Me vuelve la pena pero no dejo caer lágrima alguna - Nosotros ya no tenemos nada en común... - Dije sintiendo como me desmoronaba junto con mis palabras. es que simplemente, yo vivía en piloto automático, en ahorro de energía porque el Thomas que todos conocíamos hacía mucho tiempo había muerto. Junto con su hija y el recuerdo de este amor.


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Re: Que esta sucediendo y quien eres tu?...

Mensaje por Olivia el Miér Jul 10, 2013 5:24 am

Sus brazos estuvieron ahí para sostenerme en cuanto me desvanecí. Me permití reposar el rostro unos instantes sobre su pecho, me sentía agotada. Me acomodó sin dificultad sobre la cama una vez más y me regañó por mi testarudez. "Al menos eso no ha cambiado", pensé con amargura. Los sollozos se me hacían incontenibles frente a la congoja que sentía en aquel momento. Demoré unos momentos en reparar en que él también lloraba, pero lo hacía con resentimiento, con el semblante duro y la mirada vacía. ¡Habíamos perdido un hijo! ¿Qué podía tener de malo desahogarse y acompañarme un poco a mí frente a una noticia tan devastadora? Algo en él había cambiado, se comportaba extraño. Era como si no quisiera exponerse conmigo, como si le molestara mostrarse vulnerable... por más vueltas que le diera al asunto no podía lograr comprender qué lo hacía comportarse de esa forma.
Secó con su mano mis mejillas y tras dedicarme una mirada dolida comenzó a hablar. En verdad no sabía si prefería guardar silencio o simplemente no sabía que decir a todo aquello que él me planteaba. Todo sonaba a mi peor pesadilla, con la diferencia de que SABÍA que esto no se resolvería despertando.
-Tú piensas... que yo le quité la vida al tesoro más preciado que tuve jamás... ¿Piensas que estoy disfrutando de esto, acaso? ¿Me veo divertida con tu bromita, Thomas?- La voz se me quebraba a medida que las lágrimas volvían a brotar sin control. Estaba desencajada, completamente fuera de mi eje. En verdad habían cosas que no llegaba a comprender. ¿En qué momento se fue? ¿Cuanto tiempo estuve inconsciente en aquel hospital? En el caso de ser cierto... ¿Cómo era posible que no recordara nada de lo que estaba diciéndome?
Me incorporé, ahora mucho más despacio, y logré sentarme. Para entonces, el llanto se había detenido por alguna razón; quizá incredulidad, quizá ya no me quedaban lágrimas. Que me odiaba, que me detestaba con todas sus fuerzas... eso era algo que nunca creí escuchar de esos labios que a su vez me decían "te amo". En ese momento, cuando creí que mi mundo no podía estar más destrozado, sus palabras lo hicieron una vez más. Arremetieron sobre lo que quedaba de mi alma rota: nosotros ya no tenemos nada en común. Quité mi mano de un tirón, soltándome de su agarre y lo miré con odio. No se me ocurría razón alguna que lo hubiera llevado a tratarme con tal crueldad. ¿Que estaba con alguien? ¿Esa era la única manera que se le ocurrió para decírmelo? Sentía la angustia, sentía aquel nudo en mi pecho que me dificultaba respirar, incluso dolían más sus palabras que cada herida que podía tener en mi cuerpo en ese momento... Algo había cambiado, algo había pasado con nosotros y yo no sabía qué.
-Si en verdad sientes eso... si en verdad estás con alguien más y yo también, aunque no veo a nadie más aquí preocupado por mi estado, si ya nada nos une... ¿A qué viniste?-
Mi tono era monocorde. Tenía la cara completamente hinchada y adolorida por tanto llorar, además de las lastimaduras. Quería entender como es que pase de ser una mujer plena, enamorada y feliz, con todas las ilusiones de una futura madre y esposa,  de tener todo o más de lo que podría haber soñado, a sentirme humillada, desolada y vacía. Confundida de tener que comprender un episodio de mi vida que no recordaba haber vivido, contado de la forma más dolorosa, por la persona que creía sería el amor de mi vida, y hoy me defenestraba sin piedad...


 



 
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Re: Que esta sucediendo y quien eres tu?...

Mensaje por Thomas el Dom Jul 14, 2013 1:51 am

No sabía qué prefería, si odiarla y alejarla de mi para siempre, poniendo en duda por qué carajo había venido a verle al hospital, ó aceptar mi amor y tragarme diariamente el dolor y la amargura de saber que ella había abortado a nuestra hija, por estar a su lado nuevamente y no dejarle ir más de mi lado. ¿Qué mierda quería? Tan difícil es elegir a veces que preferimos no elegir nada, quedarnos en el limbo, ni allá ni acá, ni frío ni caliente, y terminamos perdiendo la razón, terminamos por volvernos locos, porque como no supimos tomar una decisión, vamos perdiendo lo que hemos logrado, vamos quedándonos sin nada. Ni fu, ni fa. Nada. Y ahí te das cuenta de que siempre hay que tomar decisiones, que todos tenemos responsabilidades luego de tomar una decisión. Que si nos equivocamos, sea por haber sido lo suficientemente valientes para irnos por nuestros ideales. Y si podemos arreglar ese error, mucho mejor. La vida se rige por momentos de impacto. Esos momentos que te quitan el aliento. Que hacen que tu respiración se entrecorte, que tus pupilas se dilaten y sientas un zumbido en tu corazón en vez de latidos normales. Momentos que pueden durar 2 segundos en pasar pero ni con otra vida vivida podrías borrar esos recuerdos. Aun recuerdo cuando vi a Olivia por primera vez en Londres, esa salida de Thomas, Lilith, Olivia y yo. Bastó un momento para fijar mi atención en ella, y bastó uno más para quedarme prendido de su belleza. Nosotros habíamos dejado solos a Thomas y Lilith porque se gustaban. Nosotros comenzamos hablar, coquetear, sonreírnos, mi corazón me señalaba que ella era especial, mi cabeza lo ignoraba porque según yo no servía para amar y no merecía a nadie. Sin darme cuenta dimos un paso al frente ambos, acercándonos sin notarlo, enamorándonos sin percatarnos.
Una caída, un encuentro, una sonrisa, la primera preocupación, una ida al piso de ella, unas bromas mías, unas caricias de ella, una osadía mía. Una ducha, dos cuerpos. Dos personas, un amor. Mucha historia, nuestra historia. Tener sexo, hacer el amor. La amaba. Momentos de impacto. Un error, nos separamos, un error, no bebé, un error, no hay nosotros, un error, nuestra actualidad.

Cuando apoyó su rostro en mi pecho, le abracé fuerte, le abracé como antes, con intensiones de protegerle frente a todo, frente a mí. Quise mentirme por un momento y creer que todo estaba bien. Quise verme vulnerable otra vez frente a Olivia. No me importaba que viera al antiguo Thomas, SU Thomas, el de siempre. El que sigue acá, acompañando a lo que queda de él. Porque después de todo serían solo unos segundos, sería un espejismo, un oasis en medio del desierto… Nada más que eso. Me sequé las lágrimas un par de instantes más tarde y me recompongo. Carraspeo un poco y le beso la cabeza antes de separarme. Cosa que no quería, pero no debía prolongar más el daño de hacer como si nada malo hubiese pasado entre nosotros. No pasó mucho rato entre que sequé sus lágrimas y que me comenzó a responder, algo alterada, a mis palabras. Frunzo los labios y aprieto la mandíbula para no volver a llorar. Entendía que ella estuviese así, claro, para nadie debe ser fácil admitir y entender cómo es que alguien puede abortar a un bebé que fue fruto de tanto amor.

- Yo no estoy inventando nada, Olivia, fueron palabras tuyas… ¿tú crees que fue muy sencillo para mí haber juntado el valor de irte a ver a casa luego de volver acá, llevarte ropa para mi hija y darme cuenta de que aquella panza con la que tanto había soñado, ya no está? ¿Tú crees que yo lo pasé bien con eso? Esto no es lindo para mi tampoco, Oli… las amaba con la vida… eran mi todo… Y entiendo que sea así y te juro que daría lo que fuera por retroceder el tiempo y que nada de esto hubiese pasado, para estar juntos… pero… pasaron las cosas… no podemos hacer nada…

Comenté con pena, con el alma desgarrada, con mi corazón pendiendo de un hilo que amenazaba con romperse. Escuché como lloraba y no lo evito, le abrazo sin más. No soportaba verle así, no soportaba verle sufrir, y ahí comprendí todo su dolor, cuanto llanto desperdició por mí. Cuantas noches desveladas le hice pasar. Comprendí su odio, y me volví a sentir una mierda, una vez más. Volví a pensar que no merecía nada de amor, porque siempre destruía lo que había a mi paso. Comprendí que no le merecía a ella, pero a la vez, sentía que sin Olivia me moría, que le amaba con cada fibra de mi cuerpo, y que ella me amaba, que nos amábamos con locura. ¿Qué mierda tenía que hacer? Tenía dos opciones, o esperaba que el novio de Olivia llegara y despedirme de ella para siempre, o simplemente a pesar del rencor que sentía en el momento… estar a su lado, protegerle y cuidarle. Todo dependía de como fueren avanzando las cosas durante esta charla, pero de algo estoy seguro, jamás dejaré de preocuparme por ella.

Escuché sus palabras y trago saliva mirándole a los ojos. Estaba conmocionada. Estaba destruida, con la mirada helada. Claro que era demasiada información, claro que era un golpe fuerte para ambos, ni que fuera sencillo para un lado más que para el otro. No fue lindo volver a casa y enterarme de que ella ya me había suplantado. No fue lindo, ver como frente a mi se besaba con otro. Que sus labios tuviesen otro dueño. No fue lindo. Nunca lo será.

¿No te das cuenta? Olivia, no tenemos nada FÍSICO en común… pero tenemos historias, tenemos recuerdos, y este amor que a pesar de no poder estar juntos lo seguimos sintiendo y nos sigue ardiendo acá… - Toco la zona de su corazón – Y eso… por más que sienta rencor y odio y todo… jamás se irá – Negué despacio – Y me importa una mierda si llega tu novio o no porque sé que a pesar de que él esté acá y yo me tenga que ir, te vendré a ver, te vendré a cuidar porque no sé qué otra cosa más hacer, y me jode sentir tanto amor por ti, y me jode porque cada vez que te veo siento que el corazón se arrancará de mi pecho. Cada vez que te veo siento unas incontrolables ganas de besarte y no soltarte nunca más. Pero me duele pensar que me cambiaste… que dejaste que otro hombre tomara MI lugar. Yo tengo novia, pero no la amo, tu tienes novio… y te vas a casar… - Tragué saliva con los ojos cristalinos – Te amo tanto, Olivia… - Susurré tapándome la cara y echándome a llorar cual niño. No soportaba esta situación, era demasiado para mí. Y sabía que también para ella.


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Re: Que esta sucediendo y quien eres tu?...

Mensaje por Olivia el Miér Ene 15, 2014 9:42 am

No entendía absolutamente nada de lo que estaba pasando. La forma en que me había tratado apenas al entrar en la habitación, la mirada helada, el dolor que reflejaban sus palabras. Cada dato que contaba acerca de mi propia vida, su novia, mi... prometido, un casamiento, nuestro bebé, un aborto, nuestra relación completamente rota... ¿cómo podían haber pasado tantas cosas y que el último recuerdo que yo tenga sea el de nosotros en el día anterior? Planeando NUESTRA boda, comprándole cosas al bebé, siendo felices uno con el otro, como lo éramos desde la primera vez que nos vimos. No podía entender porqué me odiaba tanto si me amaba igual que yo lo hacía, en qué momento había pronunciado yo aquellas palabras de las que me acusaba, porqué estaba él ahí si yo estaba comprometida con alguien más, ¿qué diría su novia de saber que estaba allí conmigo? Me abrazaba luego me repudiaba, me clavaba puñales con sus palabras, luego me decía que en realidad me amaba ¿Acaso estaba jugando conmigo? Debía hacerle mucho mal en la vida para que se vea obligado a comportarse de esa forma.
- Disculpa mi ignorancia - Dije secándome yo las lágrimas esta vez. Estaba enojada, confundida y desilusionada. Sentía que mi mundo se había desmoronado y todavía no lograba encontrar explicación coherente para todo lo sucedido.  -Pero no entiendo una sola palabra de lo que dices, no entiendo tu enojo, no entiendo porque me hieres, no entiendo que hago aquí, no entiendo que pasó con todo lo que planeamos ni porqué razón de un día para el otro estaríamos en pareja con otras personas,si hasta AYER todo iba bien Thomas -El tono de mi voz sonaba serio y pedía explicaciones. Ya no lloraba, los ojos me olían. Nunca en la vida había soportado mostrarme frágil por demasiado tiempo y no comenzaría hoy.  Aunque no podía tolerar verlo así, desarmado por completo, sin esa sonrisa que motivaba mi vida cada día. Necesitaba entender paso a paso que era lo que estaba sucediendo, pero antes de eso, necesitaba salir de allí.
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