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Visita inesperada

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Visita inesperada

Mensaje por Willow Vanderwood el Mar Jun 25, 2013 9:36 am

Podría partir comentando todo lo que viví, todo lo que sufrí, todo lo que lloré. Podría partir contando que las noches se me hacían eternas sin tenerle a ella a mi lado. Que las mañanas sin poder mirar su rostros me congelaban el corazón. Podría contar que hice muchas cosas para poder meterme en la cabeza que nunca fui ni nunca sería una buena opción para ella. Podría contar muchas cosas, pero no lo haría. Lo unico que tenía en mi mente en ese momento era ella... Olivia y nuestro bebé. Si Olivia me quería odiar por dejarle lo iba a entender completamente, probablemente me abofetearía. Probablemente me cerraría la puerta en la cara pero antes de aquello darme una patada en mi entrepierna, ella podría reaccionar de cualquier forma, pero aun así, no me alejaría ni de ella ni de mi bebé. Seguramente Oli debía tener una panzota gigante ya, a punto de dar a luz. Estaba nervioso, no podía negarlo, sabía a lo que me afrontaba yendo a ver a Olivia. Pero no podía imaginarme mi vida sin mi bebé, si ella no quería saber nada más de mi, ni verme en figuritas, lo podía entender porque sería lógico que intentara rehacer su vida luego de que me fui de la nada. Pero no me iba a alejar de mi hijo. Eso no!



Pasé por una tienda de bebés, emocionado, para comprarle alguna ropita a mi progenitor. Una tenida completa de ropa, incluso hasta unos tenis pequeñitos. Estaba contento de saber que podría volver a estar cerca de la familia que había creado. Mi hijo era lo unico que me daba fuerzas cada día para levantarme, para luchar, para darme coraje y estar acá ahora, yendo a una paliza seguro que me daría Olivia. Me arreglo mi chaqueta de cuero negra y me subo a mi auto descapotable celeste y me voy en dirección a la casa de Olivia. Mientras manejo enciendo un cigarro antes de llegar a mi destino puesto a que no iba a fumar con ella embarazada a mi lado, seré loco pero no imbécil. Cuando llegue al edificio, aparco el auto fuera de la entrada y bajo la bolsita con la ropa de bebé dentro, me presento en recepción para que me dejen pasar y subo hasta el piso de Olivia. Me muerdo el labio antes de entrar. Los nervios me comían por dentro. ¿Y si mejor no entraba? Y si no me necesitaba, o si había encontrado un papá para nuestro hijo? Nono eso no lo aceptaría. Camino hasta su departamento, decidido, toco y me arrepiento por lo que me giro a la puerta dándole la espalda pensando en qué decir o en qué hacer, o cual era la mejor reacción que podía tener frente a ella.




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Re: Visita inesperada

Mensaje por Willow Vanderwood el Mar Jun 25, 2013 9:38 am

Me había levantado temprano ese día. Los chicos no estaban y Kate tenía clases por lo que aproveché para hacer un poco de limpieza en casa. La radio sonaba a mis espaldas mientras acomodaba cada cosa en su lugar y le daba una barrida al piso. Estaba en uno de esos días melancólicos en los que no tenía ganas de salir de casa, sencillamente me sentía más a gusto allí, escuchando algo de música sin pensar demasiado en nada. De seguro cuando terminara allí me iría a dar una ducha caliente y luego a la cama a mirar alguna película o algo. En los últimos meses había descubierto que no me gustaba estar sola y aquel día, todo el mundo estaba ocupado, menos yo. Hasta Aaron estaba en clase. >> NOCNOC << El sonido de alguien llamando a la puerta me sacó de mis pensamientos y tras dejar la escoba en la cocina y acomodarme un poco el cabello al pasar junto al espejo me dirigí a abrir... No era posible... no podía ser... pero su perfume, su figura... Thomas. Me costó unos segundos reaccionar al notar de quien se trataba. Un nudo se formó en mi garganta y sentí mi cuerpo petrificado allí por la sorpresa. ¿Porqué rayos había vuelto? ¿No había sido sufrimiento dolor, suficientes mentiras y engaños? ¿Acaso esperaba pasar a saludarme y verme con una gran barriga y feliz como si nada hubiera pasado?... Mis pies estaban pegados al piso pero en mi interior luchaba entre darle un golpazo, abrazarlo, gritarle de todo o simplemente cerrarle la puerta en la cara sin escuchar nada más. No sabía que hacer. Por lo que solo atiné a mirarlo unos segundos más y cerrar la puerta para quitarlo de mi vida una vez más, quitarlo de mi mente de una vez. Mi corazón no podía soportar aquello. Era incapaz de decirle nada... aunque sabía perfectamente que tenía DEMASIADAS cosas para decirle.




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Re: Visita inesperada

Mensaje por Willow Vanderwood el Mar Jun 25, 2013 9:39 am

Cómo se supone que debía partir una conversación con Olivia luego de todos estos meses sin verle y sin acompañarle en el embarazo? DIOS NO SÉ QUE HACER!! Tomo aire hasta que siento que se abre la puerta, aprieto mi mandíbula con algo de temor al girarme. Cuando lo hago y veo su cara simplemente me quedé helado, estático, seguía igual... igual de hermosa, igual de perfecta, igual de delgada.. ¿Cómo? No... no puede ser eso, ella debía tener la panza grande, hermosa, y... y no está.. Mis ojos se centran en su panza. Mi bebé no estaba... Una ola de escalofríos rodó por todo mi cuerpo, por toda mi espalda. No fui capaz de decir nada, mi mente era una maquina todo el tiempo procesando, imaginando, pensando. Me sentí débil. Vulnerable. Mi mano que sostenía la bolsa con la ropita de bebé, simplemente suelta las cosas, dejando que se resbale por mis dedos. La bolsa queda en el piso y de ella salen los tenis que había comprado para mi hijo. Noto que Olivia me cierra la puerta pero detengo ese proceso colocando mi mano en ella. No dije nada. Solo le miré destruido, necesitaba que me explicara qué había sucedido, y ella debía oír qué era todo lo que yo debía decirle  - Solo déjame explicarte... luego me sacas de tu vida si quieres... - Susurré aun luchando contra la puerta que ella intentaba cerrar.


Suspiro y miro el suelo - Si quieres hablo desde acá... pero solo te pido que me escuches y me digas qué te pasó.... - Dije mirándole de reojo la panza y vuelvo a subir la vista hasta sus ojos casi como suplicándole con la mirada que me dejara conversar con ella. Mi pecho estaba apretado, adolorido, adormecido con tremenda sorpresa de no ver la pancita que tanto añoraba ver - Por favor... - Musité con debilidad y seguido me humedezco los labios mirando el suelo.




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Re: Visita inesperada

Mensaje por Willow Vanderwood el Mar Jun 25, 2013 9:40 am

Era más de lo que podía soportar... verlo allí en mi puerta, ver esos pequeños zapatitos caer al suelo... Había regresado por nuestro bebé... mi bebé, que ya no estaba... Lo odié con todo mi ser una vez más, después de meses intentando convencerme de que nunca existió, ni él ni todo el dolor que me causó. Noté la expresión de su rostro al darse cuenta que ya no estaba embarazada... de seguro me exigiría explicaciones que yo no estaba dispuesta a darle. No merecía nada de mí, pero... tenía que admitir que mi corazón estaba por salirse de los nervios de volver a verlo. Me sobresalté al ver que ponía su brazo en medio de la puerta para impedirme que la cerrara. Estaba aterrada de que se acercara a mí, negada. No quería verlo, ni tenerlo cerca, ni escuchar nada de lo que me diría. Su abandono había sido total e inesperado. Me había dejado por el suelo y me había costado demasiado salir de allí como para volver a exponerme así ante él. Aaron era el responsable de que yo hubiera podido seguir adelante y no podía fallarle. Escuchar su voz solo empeoró mis nervios.

-Ya te has encargado de irte solo de mi vida Thomas...-

Fue lo primero que atiné a decir al tiempo que me resignaba y soltaba la puerta. Ya era tarde, sabía muy bien que cuando empezara a hablar ya no podría detenerme. Habían demasiadas cosas por hablar, habían sido demasiados meses callando mis sentimientos. Tenía que decirle algo... tenía que darle una explicación sobre la pérdida de aquel embarazo pero no podía decirle la verdad... no podía simplemente decirle que la vida se había encargado de arrebatarme todo lo que me quedaba de él, haciéndome a un lado completamente de su vida, haciéndole el favor de eliminar todo resquicio de mi en su vida. Una vida que había decidido llevar sin mí.

-Ya ves, te he solucionado el problema, ya puedes irte por donde viniste. Ya no hay nada que te ate a mi...-

Era cruel hacerle creer que había sido la responsable de la interrupción del embarazo. Hasta a mí me dolía pensarlo siquiera, porque jamás había pasado por mi mente hacer una cosa así. Yo iba a tener a mi bebe sola, aunque él no volviera a mi lado, a nuestro lado. Yo daba la vida por ese bebe... pero la angustia pudo más. El no comer y dormir menos aún me habían jugado en contra. Me había visto débil e indefensa ante aquella situación. No quería siquiera recordar por todo lo que había pasado por su culpa. Solo podía pensar en herirlo, como él lo había hecho conmigo jugando de esa manera con mis sentimientos. Me crucé de brazos y desvié la mirada. Estaba conmocionada.




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Re: Visita inesperada

Mensaje por Willow Vanderwood el Mar Jun 25, 2013 9:42 am

Mis latidos se aceleraron, y sentía que el tiempo no pasaba, simplemente me quería morir, quería correr hasta la ventana más cercana y lanzarme para irme junto con mi bebé y para ahorrarle un problema más a Olivia, salir de una buena vez de su vida, yo no le merecía, menos ahora que veía que nuestro hijo no estaba. Me comencé a cuestionar tantas cosas, pero siempre llegaba a la misma conclusión. Todo era culpa mía. El haber elegido la vida que tenía. El haberme metido en líos con gente que era peligrosa. Habernos enamorado con Olivia. Ambos eramos iguales antes de conocernos, amábamos las fiestas, divertirnos, conocer chicos y y chicas. No nos importaba nada, y probablemente si no nos hubiésemos enamorado, de partida probablemente ella no estaría embarazada, ella habría estado a salvo, siempre, no estaría sufriendo ahora por mi. Por mi ausencia. Por haberle dejado... Maldecía el momento en que nuestro amor traspasó todas las barreras posibles, en que ella se fijó en mi, en que me encontró especial. Porque este amor, este amor me había hecho dejarle, con el dolor de mi alma, porque podía imaginarme una vida donde ella me odiara por no entender por qué le había abandonado, pero no me podía imaginar la vida sin ella. Sin su sonrisa, sin su mirada, sin su voz hablándome, sin sus risas, sin su alegría, aun sabiendo que probablemente nada de eso volvería a ser mio. Que sus labios no me besarían en la mañana al despertar, o sus caricias antes de dormir. Su voz tan sensual pero tan delicada al llamarme por teléfono. Maldito el momento en que comenzó a amarme, porque era este amor el que ahora le hace sufrir.



-Ya te has encargado de irte solo de mi vida solo Thomas...-

Me dijo con resentimiento al momento en que soltaba la puerta para dejarme entrar. Cierro la puerta y simplemente le quedo mirando y aprieto la mandíbula - Sé que no me quieres ver ni en figurita, y no diré nada en contra de eso, lo entiendo... - Me muerdo el labio y suspiro. Sabia las posibles reacciones que podía tener conmigo, Olivia, pero esto era algo que debía hacer. Debía contarle la verdad. Debía decirle porque aquel día en la mañana cuando ella despertó, yo ya no estaba más. Por qué cuando más reafirmábamos nuestro amor, yo simplemente le dejé. Su mirada era fría, rencorosa, con odio, casi me miraba con asco, con repudio. Eso me destruía por dentro, mi corazón estaba molido, pero todo este tiempo que estuve afuera me hizo cambiar, mostrarme más frío, más apático, egoísta, y por más que quisiera demostrarle con todo mi amor contenido y reprimido durante todo este tiempo a Olivia que le había necesitado, que le había amado cada día, que nunca le olvidé y que todos los días le escribía cartas para decirle que estaba bien y explicándole todo, que nunca envié. Tantas cartas, tantas palabras, tanto amor impregnado en aquel pedazo de papel y nunca las envié.



-Ya ves, te he solucionado el problema, ya puedes irte por donde viniste. Ya no hay nada que te ate a mi...-

No, eso no era verdad, NO PODÍA SER VERDAD! Ella no era capaz de hacer algo así, le conocía, le conocía incluso más que a mi. Sabía que ella podía odiarme todo lo que quisiese, pero no atentaría contra la vida de nuestro bebé.Ambos estábamos felices por la llegada de nuestro hijo y sobretodo ella que era quien más lo sentía dentro suyo, sus pataditas, sus posturas, sus hipos. No me entraba en la cabeza que ella pudiese haber abortado. Simplemente no era opción. Aprieto la mandíbula susurro - Mientes... - Dije y subo la vista hasta encontrar la suya - MIENTES! - Grité con impotencia, con pena, con rabia, con culpa - AMBOS SABEMOS LO QUE AMÁBAMOS ESE BEBÉ, SIMPLEMENTE NO TE CREO! Sé que no fuiste capaz de hacer algo así! Nadie... NADIE, que le habla a su panza las 24 horas del día, que acariciaba su pancita con tanto amor, que le cantabas al dormir.. - Me detuve sin poder continuar la oración pues que se me forma un nudo en la garganta y cierro los ojos con fuerza - Tu lo amabas tanto o más que yo a ese pequeño... - Dije sin mirarle -Por eso nadie creería que tu... - Me muerdo el labio sin poder terminar la frase - CÚLPAME A MI, PÉGAME, ÓDIAME, MÁTAME SI QUIERES... - Alcé la vista y me paso una mano por el cabello - Pero no digas que fuiste tu... porque no te creeré... es tu odio el que habla... pero eso tampoco es razón para que te culpes de algo que no hiciste... - Musité apoyándome en una pared y tapándome la cara con ambas manos cayéndome por el rostro lagrimas amargas, que parecían veneno quemándome la piel.




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Re: Visita inesperada

Mensaje por Willow Vanderwood el Mar Jun 25, 2013 9:45 am

No podía mirarlo a los ojos. No podía dejarle ver toda la angustia que se reflejaba dentro de mí, todo lo que significaba para mí el volver a verlo. Me parecía mentira que se encontrara frente a mí después de todos esos meses, que las cosas hubieran pasado de esa manera.

Yo no era la persona más segura de la tierra. Me costaba un poco confiar en la gente y a veces podía parecer algo frívola y antipática si no me conocías bien. No era la mejor alumna en la Universidad y mi padre aún me mandaba dinero desde California para que yo no tuviera que trabajar. Hablaba dormida de vez en cuando, tenía mis cambios de humor frecuentes, era bastante celosa y cuando me enfadaba parecía una nena chiquita. Era más fácil hacerme llorar de emoción o de risa que de tristeza. Aunque no era lo que mostraba, prefería quedarme en casa con mis amigas mirando una película antes de salir a bailar, acostada en mi cama con mi pijama rosado que daba risa. Era caprichosa y hasta malcriada. Cuando no me gustaba algo contestaba mal. Todo eso era cierto. Yo estaba lejos de ser perfecta al igual que mi vida, pero si había algo por lo que habría dado todo lo que tenía y esa, era la relación que había tenido con Thomas. Nunca había estado más segura de algo ni había sacrificado todo por estar con alguien de esa manera. Nunca me habían enseñado a priorizar a alguien que no fuera yo, pero Thomas lo había conseguido. Había logrado que en mi cabeza y mi corazón, él y nuestro hijo fueran lo más importante, lo único que verdaderamente importaba. Me hubiera enfrentado a quien sea que se hubiera atrevido a cuestionar todo lo que habíamos construido juntos. Hubiera hecho cualquier cosa por él... Aún así me dejó. Nos dejó. Fue definitivamente más de lo que mi corazón podía soportar.

Sabía que me cuestionaría. Sabía que no creería mi historia acerca del embarazo. Thomas me conocía mejor que nadie en el mundo, pero sucedía que yo también había creído conocerlo y el mundo se me vino abajo al darme cuenta de que había vivido enredada en una gran mentira. Todo lo que me había dicho, las cosas que vivimos juntos habían sido una mentira, un pasatiempo para él entonces, ¿por qué no podría haber cambiado yo? ¿Por qué no podría hacerle pensar que en realidad la Olivia que él había conocido no era más que un invento? Me sentía deshecha, traicionada y vulnerable ante él y la piedra que ocupaba ahora el lugar de mi corazón hablaría por mí. "MIENTES!". De alguna manera su pena me hacía sentir dolor. A pesar de todo lo que yo había pasado gracias a él... me partía el alma en dos verlo sufrir así. ¿POR QUÉ MIERDA ME PASABA ESO? Debía odiarlo... desearle el mal, desearlo lejos. Olvidar el pasado que alguna vez habíamos tenido y hacerme a la idea que la persona que tenía en frente no era más que quien me había arrebatado todo lo que alguna vez me había hecho la mujer más feliz del mundo. Pero no podía... no podía verlo así, verlo mal. Una gran parte de mí quería abrazarlo, saber cómo se encontraba, saber que había sucedido. Esa parte de mí necesitaba respuestas, necesitaba explicaciones. No podía simplemente convencerme de que había dejado de amarme y ya, no era posible. Yo lo había mirado a los ojos.. yo creía en sus palabras, creía en su amor por mí... entonces ¿Qué pasó...? Por más que muriera de ganas por saberlo no se lo preguntaría... no quería escuchar una sola mentira más, no quería creer en él. No volvería a creer en él.

Una puntada de dolor me removió el estómago al oírlo hablar de nuestro hijo. "Hija", pensé. Nunca se enteraría de que tras la última ecografía había descubierto que tendríamos una pequeña nenita. Sus palabras me seguían hiriendo. ¡¡Por supuesto que yo amaba a esa bebé!! ¿De que rayos me estaba hablando? Lo era todo para mí, y perder el embarazo después de perderle a él fue... devastador. Me giré un momento y lo observé apoyarse contra la pared y dejarse caer con el rostro entre las manos. Sus lágrimas parecían sinceras, pero ¿Por qué iba a creerle ahora? ¿Acaso a él le habían preocupado mis lágrimas? ¿Se había preguntado si había necesitado algo, si me había muerto, si me había ido del país?

-Tú no sabes nada de mí... no sabes nada de lo que hice o dejé de hacer porque te fuiste Thomas, desapareciste de la tierra. No te importé yo, no te importó tu hijo, ¡no te importó absolutamente nada!- Mi voz quería quebrarse pero lo que me quedaba de orgullo y el nudo en mi garganta me impedían mostrarme débil frente a él. Era mejor estar furiosa. así sería todo más fácil -Y ahora tú no me importas a mí-

Dije estas últimas palabras casi en un susurro, casi como si brotaran de mis labios sin permiso. Era una gran mentira, lo sabía, pero no había nada que él pudiera hacer para reparar todo el daño que había hecho.




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Re: Visita inesperada

Mensaje por Willow Vanderwood el Mar Jun 25, 2013 9:47 am

Tenía tantos sentimientos encontrados, tantas cosas que decirle, tantos abrazos reprimidos, tantas palabras bonitas que tenía preparado, tantas maneras de decirle las cosas para que me creyera. Y todo eso ahora me importaba un huevo, necesitaba saber que realmente había sucedido con nuestro bebé. Simplemente no le creería que ella fue capaz de atentar contra la vida de ese bebé. No tenía sentido en mi cabeza. Nada en realidad tenía sentido ahora en mi cabeza. En ella recorrían imágenes ficticias en donde jugaba con mi bebé, donde veía sus primeros pasos, sus primeras palabras, donde le cogía en mis brazos y simplemente el contacto de su piel suave me hacía perder la cabeza y me hacía enormemente feliz, su primer día de clases, y yo... junto a Olivia, siempre juntos, amándonos y dandole toda la felicidad del mundo a nuestro hijo o hija. Me muerdo el labio y enredo mis dedos en mi cabello y me lo tiro evitando gritar y patear todo lo que pilláse a mano. Saber que no tendría un bebé al cual cuidar, proteger, mimar, amar... hacía que toda mi vida se fuera a la mierda, ya había perdido a Olivia al haberle dejado, no podía soportar el haber perdido a mi hij@. En ese bebé veía mis esperanzas, mis sueños, mis metas, por ese bebé quería ser mejor persona, quería ser responsable. Dejar de ser el maldito imbécil inmaduro que siempre vio la vida como un juego. Que por amar a alguien y protegerle le perdió. Yo sé como soy, soy inseguro, miedoso, agresivo, amoroso, comprensivo, cariñoso, inestable, inmaduro, revoltoso, sociable, tranquilo, callado, fiestero, vanidoso... y seguiría pero quedé agotado de solo pensarlo. El punto es que... por primera vez en la vida - cuando conocí a Oli- le había encontrado un sentido a mi vida. Un sentido al despertar por la mañana temprano, con sueño y sin ganas de nada. Pero era ella quien me hacía ser responsable e ir a clases... para ser mejor por ella, para poder merecerle. Olivia fue quien me hizo tocar tierra, y ver que a veces es mejor la realidad que vivir de una fantasía. Y por esa mujer, que me hacía soñar despierto, que me quitaba el aliento cada vez que le veía, fue que decidí dejarle, le amaba... bah! Le amo con locura, y por ese amor que sentía fue que necesitaba protegerle, necesitaba saber que iba a estar bien. Sé que ella pensaba que yo le había dejado solo por que sí, y que ella no me importaba. Me odiaba y de eso no había duda. Y eso me mataba cada segundo más, si es que era posible, sin ella y sin mi bebé... ya estaba muerto. Así de sencillo.



Sabía que esto de cierto modo era una despedida, nuestro momento de... seguir caminos distintos, podría jugarme por ella, porque aun le amo, pero su mirada... su mirada me decía que no había vuelta atrás. Me humedezco los labios nuevamente y simplemente me quedo en el suelo. Sin saber qué decir, qué hacer, estaba en shock, estaba... no... no estaba. Ni allá ni acá, ni en la china... no estaba, era un ente... un... -suspira-... nada... no soy nada. Me seco las lagrimas de la cara y levanto la vista a mediana altura - Yo... yo venía a intentar darte una explicación...- Comenté con un hilo de voz y con la voz entrecortada porque el nudo en la garganta no me dejaba hablar con claridad - Y ahora... ahora me siento... vacío... sin nada... no tengo nada... estoy muerto... - Comenté mis pensamientos en voz alta, con la mirada perdida y ya sin poder evitar que las lagrimas salieran por mis lagrimales, que por tanto líquido ya me pesaban los ojos. Escondo mi cabeza entre mis piernas y brazos y me pongo a llorar, como nunca había llorado antes. Y era así como me volvía a sentir el hijo de puta que me sentía antes de conocer a Olivia.



-Tú no sabes nada de mí... no sabes nada de lo que hice o dejé de hacer porque te fuiste Thomas, desapareciste de la tierra. No te importé yo, no te importó tu hijo, ¡no te importó absolutamente nada!-

Sabia que eso lo decía porque no sabía el porqué de mi ida. Pero aun así eran como puñaladas que me hacían agonizar. Intentaba calmar mi angustia pero cada palabra que me decía me aumentaba más el dolor que llevaba en el pecho. Paso mis manos por mis ojos y le miro como pude - Si supieras... - Susurré y me pongo de pie y me acerco a ella - Te soñé cada noche, te imaginé cada día al amanecer... escuchaba tu voz en mi celular solo para no olvidar como me hablabas... Te lloré cada noche pensando en que te había perdido... - Comenté mirándole a los ojos y cuando quiso correrme la cara para no mirarme a los ojos le cogí de la barbilla para que supiera que cada palabra que le decía era verdad - Te dejé cuando más te amaba Olivia... así que no me digas que me fui porque te dejé de amar - Niego con la cabeza y tomo aire para continuar - Sé que no lo entenderás... como también sé... que por la forma de mirarme no hay vuelta atrás entre nosotros... y que esto es una despedida... Y por lo mismo te diré todo lo que siento y que no te pude decir durante todo este tiempo... - Aprieto la mandíbula - Si yo me fui... no fue por no amarte... sino por el contrario... fue por amarte en demasía... por protegerte a ti y a nuestro bebé... - Listo, lo había dicho, ahora ya no podía arrepentirme de nada. Le había dicho la verdad, y ahora dependía de ella si me creía o no, y en el caso de no creerme, solamente debía ser un buen perdedor y marcharme de ahí.



-Y ahora tú no me importas a mí-

Salió de su boca como mil cuchillos atravesando mi corazón. Necesitaba salir de la duda. Necesitaba saber si realmente yo ya no le importaba. No podía quedarme así. Tomo su mano y la coloco en mi pecho - Sientes? Hasta el día de hoy estos latidos son por ti... siempre te han pertenecido... - Me relamo los labios y bajo la vista antes de acercarme a ella y a centímetros de su boca - Cada vez que te tengo así... siento que el corazón se me va a salir del pecho, yo ahora quiero que me digas que realmente no sientes nada por mi... que no te intereso... pero quiero que me lo digas mirándome a los ojos... mirándome con el mismo odio con el que me miras ahora, sin que te titubee la voz... porque prefiero que me digas a que aun sintiendo cosas por mi, no puedes estar a mi lado, a que me digas te odio y mentirme sabiendo que nunca más me volverás a ver en tu vida... - Comenté dejándole ver que luego de esta charla que tendríamos no le volvería a buscar si es que esa era su decisión. Ante todo quería su felicidad y yo sabía que eso no lo podría dar yo en estos momentos.




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Re: Visita inesperada

Mensaje por Willow Vanderwood el Mar Jun 25, 2013 9:48 am

Sus palabras eran como un gran atentado a mi autocontrol. No podía simplemente hacer de cuenta que nada me interesaba. El amor que sentía por él no desaparecería tan fácilmente de un día para el otro, era una realidad. "Si es que alguna vez desaparece...". Mi mente intentaba pensar las cosas en frío pero mi corazón pasaba factura.

Nosotros estábamos bien, eramos felices, teníamos un futuro juntos y nos amábamos, nos amábamos profundamente. ¿Donde había quedado todo aquello? ¿A donde iría todo el amor que tuve que guardarme cuando él se fue? Solía sentirme segura a su lado, sentirme exenta de TODO. Simplemente sentía que nada malo podía pasar si era él quien me estaba cuidando pero así me fue. La caída había sido lo más doloroso que me había tocado enfrentar y ahí estaba yo, comenzando a levantarme gracias a Aaron justo cuando Thomas volvió para sacudir mi mundo otra vez. ¿Por qué demonios tenía que tener ese dominio sobre mis emociones? ¿Por qué? Todo debería ser tan sencillo como arrancarlo de mi corazón, de mi vida y ya, no volver a verlo... de esa manera las heridas cicatrizarían tarde o temprano y yo volvería a empezar, volvería a confiar.

Nos quedamos callados un momento. No sabía si había logrado que me creyera pero debía al menos intentarlo. Sabía perfectamente que si dejaba una sola puerta abierta no se daría por vencido. "¿Y tú quieres realmente que lo haga...?". Llevé ambas manos hacia mi cabeza, echándome el pelo para atrás, como si eso fuera a impedir que esos pensamientos me acecharan y comencé a caminar por la habitación sin disimular la ansiedad que me provocaba aquella situación. Mi espalda se tensó cuando él se puso de pie y se acercó a mí. De repente mis pies parecieron clavados al suelo. Sus palabras me hacían tan mal... "Te lloré cada noche pensando en que te había perdido...". Él no tenía la más mínima idea de lo que había pasado yo, durmiendo con Zia y Alicia casi a diario, incapás de estar sola en casa. De no haber sido por ellas como por tantos otros amigos hubiera acabado bastante peor. Había llegado a subarrendar el apartamento para tener algo más de compañía, para no ver la casa tan vacía. Pensar que nunca llegamos a vivir juntos como planeábamos... Nunca llegamos a hacer tantas cosas... Desvié la mirada cruzándome de brazos ofuscada pero Thom posó su mano en mi barbilla y me giró para que lo mirase a los ojos. Tragué saliva ante su contacto y su cercanía. Era duro olvidar todo lo que ese hombre despertaba en mí ¿Protegernos decía? ¿Se había ido para protegernos? Tenía que estar bromeando... yo pasando el peor momento de mi vida, sola, embarazada, lidiando con su abandono, la vergüenza y la humillación que todo aquello me generaba, el miedo a ser madre, el no poder sola... ¿y él estaba protegiéndome? De lo único que necesitaba estar protegida era de que alguien me separara de él o de que le pasara algo a nuestro bebé, ESO era lo que me daba pánico y bien, fue justamente lo que pasó. Entonces ¿de qué mierda me protegía? 

Llevó mi mano hacia su pecho y ahogué un suspiro. La cabeza me iba a estallar. "Hasta el día de hoy estos latidos son por ti... siempre te han pertenecido...". No quería oír eso... no quería volver a oír sus falsas palabras de amor que me ilusionarían y volverían a hacerme pedazos. ¿Por qué me hacía eso? ¿No me había hecho sufrir suficiente ya? Repentinamente se acercó a mí, acercó su rostro al mío y fue mi corazón el que pareció desesperarse. Parecía recordar a Thomas a la perfección, como si hubiera perdonado todo lo que me había hecho pero mi cabeza... mi cabeza no podía dejar de pensar en que no había manera de perdonarlo. Sus palabras dolían, me confundían. Una parte de mí lo quería lejos, quería dejarlo atrás y enterrarlo con aquel pasado que tuvimos juntos pero la otra parte... esa Olivia que yo solía ser... se sentía demasiado feliz de verlo, de que haya vuelto, de escuchar que aún la ama... me sentía completamente superada por la situación y debía ser completamente sincera, debía pensar en mi presente, debía pensar en Aaron. Respiré algo pesadamente y lo miré a los ojos intentando tranquilizarme.

-No voy a decirte eso porque sería una mentira Thomas, y creo que ya has mentido lo suficiente tú... no te he olvidado. No me das lo mismo ni se han esfumado mis sentimientos mágicamente en estos meses pero ¿sabes qué? Alguien ha sabido cuidar de mí... ha soportado mis dudas, mis miedos y aún lo hace... él me quiere y jamás me haría lo que tú hiciste... se ha ganado mi amor y mi confianza. Dos cosas que tú ya no mereces.-

Podía sentir la manera en que mi corazón se partía en dos mientras pronunciaba esas palabras. No estaba mintiendo, estaba diciendo exactamente lo que sentía respecto a todo aquello. Sería difícil hacer desaparecer mis sentimientos por Thom pero debía al menos intentarlo... se lo debía a Aaron, a Zia, me lo debía a mí misma... estaba rehaciendo mi vida y si Thomas no estaba en ella había sido por que ÉL lo había decidido así. De lo contrario NADA nos habría separado y él lo tenía bien claro.




Tú de mi no te salvas...:

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Re: Visita inesperada

Mensaje por Willow Vanderwood el Mar Jun 25, 2013 9:50 am

Lo tenía todo a su lado. Felicidad. Estabilidad. Amor. Una razón de vivir. Llantos. Peleas. Peleas que siempre terminaban con un abrazo, una caricia, besos de esos que jamas puedes olvidar, porque siempre llegábamos a un acuerdo, nos entendíamos aunque no pensáramos lo mismo. Eramos tan diferentes en algunas cosas pero tan parecidos en otras. Nos aceptábamos con nuestros errores, con nuestras falencias, con nuestras virtudes, con nuestros aciertos. Nos complementábamos entre los dos y por eso eramos felices. Nos amábamos con locura, y ahora, ahora ella no me quería más en su vida porque no podía entender la decisión más difícil que había tomado en mi vida. Sabía que era una opción el que no me creyera. Eso era lo que más me dolía pero debía aceptarlo. Cada palabra que me decía me hundía más, me enterraba en el ataúd en el que estaba metido. Cada cosa que me decía era una bocanada de tierra que me iba dejando en el olvido. Todo lo que creía seguro a su lado ya no estaba más. Su mirada fría, vacía, alejada, me rompía lo que me quedaba de corazón. 

Ya comenzaba a creer, no, comenzaba a aceptar que había hecho un terrible mal al haber vuelto. El haber venido a revolver su mundo, luego de todo. Quería desaparecer, quería no existir, quería borrar su memoria para que ella pensara que jamás me había conocido. Quería estar en su olvido. Pero ya estaba acá, estaba escuchandole, estaba provocando mi propia muerte. Muchas veces estando solo, estando lejos de acá, me había pasado una y mil veces por la cabeza que no era mala idea el que en una de las tantas carreras que había tenido me hubiese pasado algo, un accidente, un desenlace esperado debido a lo peligroso de las carreras. Así, de esa manera no tener que volver más, desaparecer de su vida para siempre, porque si me quedaba vivo y sabia que no le tendría más era estar muerto en vida, sufriendo, llorando, pidiendo a gritos que alguien me sacara del hoyo donde estaba y no recibir respuesta. Ella tiene a sus amigas, Zia, Alicia... que le contenían, le acompañaban, eso en parte me calmaba, pero yo... yo no tengo a nadie, no tengo amigos, ni familia, y ahora no la tengo a ella. Lo único que tenía seguro en mi vida, se me fue. Si ella lloraba tenía quien le contuviera, si ella no quería estar sola, llamaba y llegaban sus amigas. Si yo lloraba, bebía, si yo no quería estar solo me iba a las carreras para sentir que no necesitaba de nadie. En ese aspecto eramos muy diferentes, y me alegraba que fuera así porque de ese modo a Olivia nunca le faltaría compañía y nunca estaría sola. Siempre pensaba en ella, en su bien, en su alegría, en su seguridad, en su tranquilidad. Ella era mi prioridad, siempre. Y ahora sin ella como mi razón de vivir, de seguir, de levantarme por las mañanas, simplemente me iba al carajo. Decidido. Terminaba esta conversación y me iría, lejos, lejos, no sé donde pero me iba. No soportaba estar en la misma universidad, en la misma fraternidad, en la misma ciudad, mismo país, respirar de su aire que aun estando a kilómetros de ella, sentía que su aroma me rodeaba. 



Sus ojos no me mentían. Me seguía amando tanto como yo a ella. Sobretodo cuando le tenía así de cerca. Su mano en mi pecho me hizo creer por un segundo que volvía a vivir. Que todo había sido un mal sueño, puesto que su ternura y calidez me invadían por completo. En mi mente se reproducían momentos que había tenido con ella, cuando nos mimabamos, cuando nos besabamos, nos amabamos. Cuando reíamos y cuando peleabamos. sus palabras tiernas al oído. Sus labios sobre los míos, donde nos perdíamos horas, como si nunca nos fueramos a volver a besar. En parte hay algo de razón en eso. Nunca más le volvería a besar. Nunca más me hablaría al oído. Nunca más me despertaría en la mañana con esa sonrisa energizante que valía más que quinientas redbull. Nunca más... nada de ella. Sus palabras terminaron por destruirme por dentro. Ni siquiera era capaz de respirar. Me quedé helado. 

-Alguien ha sabido cuidar de mí... ha soportado mis dudas, mis miedos y aún lo hace... él me quiere y jamás me haría lo que tú hiciste... se ha ganado mi amor y mi confianza. Dos cosas que tú ya no mereces.-

Sentí que mi cabeza explotaría. Que la rabia se apoderaba de mi. Que los celos de escuchar ese "Alguien ha sabido cuidar de mi" me incrementaban el odio que podía llegar a sentir en ese momento. Entendía que haya pensado que no volvería, que me había muerto, que me odiara, que me despreciara... pero no entendería como era que me había suplantado dentro de todo tan rápido. ¿Mentiras? Ya no le reconocía, la traición más grande no era que haya conseguido nuevo novio, la mayor traición era que haya puesto en duda mi amor, mi devoción por ella. Que haya puesto en duda mis caricias, mis besos, mis "Te amo"... Si ella quería escuchar eso, se lo diría, quizás así entendería todo lo que yo estaba sintiendo. Le lloré hasta quedar sin lagrimas, hasta deshidratarme por las noches de tanto recordarle. Mi cabeza ni siquiera me dejaba pensar en otra cosa que no fuera ella y ahora... sentía que había sido tiempo perdido porque mientras yo le lloraba, ella conseguía novio nuevo. Quien mentía entonces? Ponía en duda mi amor, pero resulta que ella es la que tiene novio. No yo.

Me separé de ella unos centímetros y le pego un puñetazo un cuadro que estaba colgado en su casa, era una foto de no sé quien, la verdad, pero fue tan fuerte el puñetazo que terminé por romper el vidrio del marco. Me vuelvo a acercar a ella y tan solo del odio comencé a decir todo lo que ella estaba diciendo de mi - Te odio... y quizás tengas razón, jamás te amé de verdad, quizá solamente fue producto de la calentura, nunca quise tener una relación, ¿Por qué ibas a ser tu la excepción? - Dije con los ojos cristalinos pero no caería ni una lagrima más por ella. NUNCA más. Poso mi mano en su cuello para que no se moviera y le beso con todo el odio y todo el amor que podía sentir. Fue un beso con rabia, porque no esperaba que nuestro ultimo beso fuese de esta manera. Cada palabra que decía yo mismo era un atentado contra mi juicio, contra mi salud mental, contra los pocos latidos de corazón que me quedaban, pero al decir ese "Te odio" en realidad le decía cuanto le amaba. Todo lo que dije era como estar hablando en el mundo al revés. Puesto que quería decir exactamente todo lo contrario. Uno no le pide a alguien que se casen por calentura, mi vida era ella, y todo lo que vivimos fue lo más real y lo más hermoso que me había pasado. Pero simplemente todas sus palabras terminaron por cansarme y simplemente le di en el gusto, a ver si le gustaba oírlo. Le seguí besando, sintiendo sus labios junto a los míos una vez más, pero simplemente mi amor me jugó una mala pasada y terminé por ceder ante ese beso, ni me importaba la mano que me comenzaba a sangrar por el puñetazo en el vidrio, todo me daba igual, las heridas de la mano cicatrizarían, pero la herida que tenía en el corazón era algo que jamás superaría que quedaría abierta de por vida. Luego de mucho rato besándole me separo y me alejo de ella por completo - Sé que lo que sentiste conmigo... con nadie más lo sentirás por mucho que pasen chicos por tu vida, Olivia... Ahora entiendo por qué ponías en duda mi amor... - Dije mirándole con seriedad en mi cara y con rencor en mi voz, apretando la mandíbula - ... Porque no querías sentirte tan mal al decirme que habías conseguido novio... pero te pesará más a ti... porque intentarás buscarme en el y no me encontrarás, porque esperarás que te toque como yo y no lo hará... - Comenté abriendo y cerrando la mano y limpiándome la sangre que me había quedado en ella - A ti te importará más que a mi verme con otras chicas... porque a mi ya no me importa nada, no me importa una mierda lo que pase con tu vida de acá en adelante... - Oliva estaba muerta para mi. Abro la puerta de su apartamento y le miro de arriba hacia abajo - Espero seas muy feliz Olivia, que te cases y tengas muchos hijos... - Sonreí ácidamente con ironía y simplemente me fui de ahí dando un portazo que casi deja la puerta giratoria.




Tú de mi no te salvas...:

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